BienvenidosEl camino En medio del camino, estaba un hombre. Solo. Rodeado de miles de colores y formas. Aromas y roces, que lo animaban a seguir por muchos de senderos. Pero, al igual que el hombre, quedaban encerrados como en la propia burbuja de las percepciones… alienados en la creencia de que hay una única manera de ver la realidad. La que se planteaba a través de sus sentidos. Y vivían entregados a una extraña actividad que (desde afuera) podría verse como una ensoñación continua. El hombre dudo de que hubiera una unica manera de ver la realidad. Entonces se encontró haciendo varios intentos de compartir su percepciòn con otros. También trató de ver como veían los demás. Se dio cuenta que mas allá de la ensoñación, había una realidad común. Los demás no llegaban a ver sus intenciones, ni sus hechos. Encerrados en su úinca manera de ver las cosas, veían fantasmas y sombras remendosas. Se asustaban creyendo que los fantasmas y sombras venían del hombre. Pero se equivocaban. Eran sus propios fantasmas y sombras, proyectados por la estrecha terquedad de creer que su unica forma de ver las cosas era la mas válida y real.
Hizo silencio y esperó. Esperó y en su espera habló primero con sus lágrimas y luego con la lluvia. Habló con el cielo y las estrellas. Habló con el amanecer y con los charcos. Empezó a resonar en su interior que la soledad no estaba sola, estaba habitada por infinita sabiduría. Tal vez eso era lo que algunos llaman Dios!!!. Esa resonancia silenciosa, que hacía que pudiera hablar con el silencio. También era el sonido de su corazón. Se zambulló en esa dulce música y encontró la luz que nunca deja de ser Luz.
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